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Recomendaciones médicas
Mujeres embarazadas
Si la pasajera se encuentra embarazada, es fundamental contar con la aprobación previa del médico tratante antes de viajar.
Además, deben revisarse siempre las políticas específicas de la aerolínea, ya que pueden existir restricciones operativas
independientemente del estado de salud.
Etapas del embarazo y viaje en avión
Hasta la semana 12: desde el punto de vista médico no existe una prohibición general para volar.
Sin embargo, durante el primer trimestre son frecuentes síntomas como náuseas, vómitos, mareos y fatiga,
por lo que el viaje puede resultar incómodo. Se recomienda consultar al médico antes de volar.
Entre las semanas 13 y 27: suele considerarse el período más seguro y cómodo para viajar,
siempre que el embarazo sea de bajo riesgo. La mayoría de las aerolíneas permiten volar sin requisitos adicionales en esta etapa.
Entre las semanas 28 y 35: muchas aerolíneas exigen un certificado médico reciente
que indique la semana de gestación, el estado del embarazo y la aptitud para volar.
El riesgo de parto prematuro aumenta progresivamente, por lo que la consulta médica es imprescindible.
Desde la semana 36: la mayoría de las aerolíneas no permite volar,
principalmente por razones operativas y de seguridad, ante la posibilidad de un parto durante el vuelo.
Se recomienda de forma prioritaria contratar un seguro de viaje con amplia cobertura médica,
verificando que incluya atención relacionada con el embarazo y hasta qué semana se extiende la cobertura.
Para mayor comodidad y seguridad durante el vuelo, se aconseja elegir un asiento de pasillo,
levantarse y caminar periódicamente para favorecer la circulación y reducir el riesgo de trombosis venosa profunda.
El uso de calzado cómodo y medias de compresión puede ser indicado por el médico en algunos casos.
Mantener una adecuada hidratación es fundamental durante el vuelo.
En determinados destinos, se recomienda consumir únicamente agua embotellada,
evitar hielo o agua no tratada y respetar las indicaciones médicas sobre alimentación.
En caso de incomodidad con el cinturón de seguridad, se puede solicitar a la tripulación un extensor.
El cinturón debe colocarse siempre por debajo del abdomen, ajustado sobre las caderas.
Situaciones médicas diversas
Los pasajeros con enfermedades preexistentes o condiciones médicas especiales
deben consultar con su médico antes de viajar.
Esto es particularmente importante tras cirugías recientes,
especialmente abdominales, torácicas, neurológicas u oculares.
Se recomienda especial precaución en personas con antecedentes de:
enfermedades cardíacas, infarto, arritmias,
trastornos circulatorios, trombosis venosa profunda,
o inmovilización de miembros (yesos o férulas).
Las personas con enfermedades respiratorias crónicas,
asma no controlada, insuficiencia respiratoria,
infecciones del oído medio, sinusitis aguda u otitis,
deben evaluar el viaje con un profesional de la salud,
ya que los cambios de presión en cabina pueden agravar los síntomas.
En el caso de actividades de buceo recreativo o profesional,
se recomienda no volar dentro de las 24 horas posteriores a la última inmersión,
debido al riesgo de enfermedad por descompresión asociado a los cambios de presión en cabina.
Durante vuelos de media y larga duración, se aconseja:
mantenerse bien hidratado,
evitar el consumo excesivo de alcohol y cafeína,
realizar movimientos frecuentes de pies y piernas,
levantarse y caminar periódicamente por el pasillo del avión.
Estas medidas ayudan a reducir los riesgos derivados de la inmovilidad prolongada.
Los pasajeros que tomen medicación de forma habitual
deben llevarla siempre en el equipaje de mano,
acompañada de la receta médica cuando corresponda,
especialmente en vuelos internacionales.
De manera general, se recomienda contratar un seguro de viaje con cobertura médica internacional,
que incluya asistencia sanitaria, hospitalización, repatriación y cobertura ante imprevistos de salud,
especialmente cuando se viaja al extranjero.